Hay que admitirlo. la Inteligencia Artificial ya forma parte de nuestro día a día. Ha venido para quedarse, procrear, y tener una descendencia cada vez mayor y más poderosa.
Tenemos que asumir que toca empezar a aceptarla, a dialogar con ella, integrarla en nuestra rutina y convertirla en una aliada estratégica que dé cobertura a la inteligencia singular que define al Ser Humano.
Me entusiasma explorar el potencial de lo nuevo, y más cuando nos abren mundos tan amplios como los que nos ofrecen los actuales generadores de contenido (textos e imágenes) con IA.
Por eso, con objeto de intentar comprender un poco mejor esta tecnología emergente, intuir cómo “piensa” y tantear cual es su potencial, he intentado llevar al límite a DALL-E-2, una herramienta de generación de imágenes que hasta hace muy poco estaba restringida a los expertos.
Para ello he realizado un experimento muy sencillo, cuyos resultados comparto en este post. Garantizo que no te dejará indiferente.
Así como crear imágenes a partir de descripciones de texto, DALL-E-2 también permite subir una imagen ya existente (una fotografía, por ejemplo), y generar variaciones de ella.
Al pedir a DALL-E2 que te haga variaciones de una imagen, te genera cuatro imágenes nuevas; todas con el contenido de la imagen original, pero con algunas variaciones en los detalles. Por ejemplo, al pedirle que hiciera variaciones de una foto de mi gato, me generó estas cuatro. Como veréis, son muy parecidas entre ellas:
El experimento que he realizado ha consistido en pedirle a DALL-E-2 que generara variaciones de una fotografía mía, y tras ello variaciones de la primera variación, y luego variaciones de la segunda… y así hasta un total de 20 veces, con fin de ver qué ocurría tras tanta variación consecutiva.
A lo largo del proceso lo único que he hecho ha sido ir seleccionando una de las cuatro imágenes que se generaban en cada variación, para proceder a generar la siguiente. Ese ha sido mi único poder de decisión, desde el principio hasta el fin.
A continuación comparto el resultados. Desliza para ver las imágenes y los comentarios.





















Utilizo esta imagen como punto de partida. No es mi mejor fotografía (aunque, como habría dicho mi abuelo, ya de por sí soy muy poco fotohigiénico”), pero la escojo
porque creí que podría dar mucho juego.
La tomé tras una jornada de trabajo de cerca de once horas, y justo después de haberme
empapado, camino de casa, con el aguacero más intenso del año.
Variación de la imagen original. ¡Empezamos fuerte!
Ya en la primera variación mi rostro cambia sensiblemente, y las gotas de lluvia en mis gafas, quizá el detalle más característico de la foto inicial, han desaparecido. Eso sí, la IA parece haber captado mi ademán de cansancio, y ahora estamos ante una versión agotada de mí. Misteriosamente ya no estoy en el ascensor, sino en el descansillo de la casa de a saber quién. Y el smartphone está hecho una pena.
Segunda variación. Salta a la vista que la IA parece estar explotando mi ademán de cansancio. Aparte de agotado, ahora también parece que la vida me tiene muy frustrado.
Agárrate, que esto no ha hecho más que comenzar…
Tercera variación. Me muestro frustrado por la vida, tremendamente agotado, y ahora además no sé si he pasado 48 horas de juerga desmedida o sufro alguna enfermedad muy chunga.
Eso sí, la IA me ha vestido con un elegante abrigo y bufanda negros, y el móvil ha pasado de estar roto a estar recién sacado de la caja. ¡Al menos en esta versión manejo pasta
Sospecho que la IA también se ha percatado de mi frente prominente, y ha hecho desaparecer parte de mi tupida cabellera.
Ya no tengo barba sino bigote, menos pelo pero cada vez más desgreñado y, por cómo están mis gafas, parece que he sufrido un percance contra un muro de hormigón. Pero me encanta el abrigo.
¡Paso a tener rasgos asiáticos! ¿Quizá los Doppelgänger existan, el mío sea tokiota, y esté justamente ahora también experimentando con la DALL-E-2?
Curiosamente, gran parte de mis parientes por parte de uno de mis bisabuelos maternos tenían los ojos rasgados. De pequeñas, mi madre y mi tía tenían este rasgo tan marcado que las llamaban las filipinas y las chinitas. Ni yo ni mis hermanos lo hemos heredado, pero viendo esto… La verdad, ahora mismo no sé qué pensar…
El agotamiento se ha transformado en un semblante amenazante. ¿A quién va dirigida esa mirada de amenaza? Esto empieza a ponerse serio.
¡Madre mía! ¡Y solo voy por la variación 8!
Y en la novena variación pasamos de mis versionados peculiares a mis versionados fantásticos.
Ya no estoy subiendo en un ascensor ni esperando en un descansillo, sino viajando entre dimensiones en un teseracto. Y la bufanda ha sido sustituida por un jersey azul eléctrico de cuello alto, que seguramente será tendencia a mediados del siglo XXVI.
En el ecuador del experimento sigo viajando en el teseracto, y mi pelo ha terminado de adoptar un estilo disruptivo.
No sé qué estará pasando, pero intuyo que mi pelo ahora está sufriendo un proceso de espaguetización consecuencia de la atracción gravitacional de un agujero negro. Imagino que serán efectos secundarios de los viajes interdimensionales.
Y de pronto me convierto en el Nosferatu de una versión coreana distópica, en el villano de alguna saga de películas en una realidad alternativa muy distante de la nuestra.
Aquí pasamos al tercer nivel: de los versionados fantásticos, a los oníricos.
Sin seguir aparentemente ninguna lógica el smarphone ahora es amarillo pollo, un cambio en apariencia trivial y aleatorio pero que, como verás, parecía tener su sentido y conllevará efectos devastadores.
Por cierto, he pasado a tener facciones de mujer, pero sinceramente eso es lo que menos llama la atención ahora.
Mi rostro se ha transformado en una máscara que flota delante de una sombra de orejas afiladas.
Me viene a la mente un famoso director de anime japonés y uno de sus más célebres personajes.
No se me ocurre ninguna explicación racional a esta variación pero, quizá derivado de alguna app demoníaca del smarptone amarillo pollo, y quizá para protegerme, ya tardíamente, de la lluvia torrencial a la que hacía referencia la imagen inicial, he pasado a estar cubierto por un exoesqueleto de estilo Pokémon.
Y finalmente pasamos a la cuarta fase: la del horror en estado puro. Debí dejarlo tras la mirada amenazante de la imagen 7.
La IA da prioridad a su creación frente a la persona, por lo que empieza a constreñir mi cuerpo con el exoesqueleto Pokémon.
La IA ha decidido que sólo debe quedar uno: su creación, su Ser Amarillo. Yo ya sobro. He pasado de ser un turista en este mundo que nos brinda las nuevas tecnologías, a un medio para que la IA alumbrara a su Ser.
Yo y el Ser Amarillo ya nos hemos integrado. O más bien el Ser Amarillo me ha asimilado dentro de él.
Ya hay mucho de él y casi nada de mí, solo unas cuencas oculares vacías.
Ya no hay ninguna versión de mí. La IA me ha borrado. ¿O me ha borrado el Ser Amarillo? ¿O el Ser Amarillo es la auténtica forma de la IA…?
Última imagen. El móvil vuelve a dejar de ser amarillo, para pasar a ser completamente negro.
Como lo era mi ropa.
No soy ingeniero, ni tecnólogo, ni tengo el más mínimo conocimiento en programación. Tampoco entiendo de demonología.
Sólo soy una persona curiosa que se fascina ante lo nuevo.
Por lo que, en mi muy humilde opinión, basada en el conocimiento, razonamiento y corazón de un neófito:
Aunque lo haya parecido, evidentemente DALL-E-2 no me ha suplantado intencionalmente por otra presencia. Todo ha sido fruto de una inteligencia en pañales que (al menos a día de hoy), se encuentra a años luz de la humana. Por otra parte, esperemos que sea así por mucho tiempo.
La IA para generación de contenido (al menos la que está disponible para el gran público), todavía es muy limitada, pero los límites de lo que podemos hacer ya con ella ya son extremadamente amplios. Como mínimo y si no queremos incorporarla a nuestro día a día o a nuestra vida profesional como una herramienta más, podemos hacer uso de ella como fuente de entretenimiento. En mi caso y en unos pocos minutos he conocido a mi Doppelgänger tokiota, he viajado entre dimensiones, he atisbado mis versiones insólitas y oníricas, y he sido engullido por un Ser Amarillo con forma de oso de gominola.
¡Yo y mi familia nos hemos reído lo suyo!
¿Te atreves a experimentar?
P.D. Termino de escribir este post el ocho de enero del 2023. Seguramente lo vaya actualizando progresivamente…